Con tal de alcanzar cacahuetes que flotan en un tubo transparente medio lleno de agua, los orangutanes han aprendido a escupir agua para elevar el nivel del líquido y poder alcanzar la golosina.
Se observaron a cinco orangutanes hembras de Sumatra, de entre 7 y 32 años de edad.
Los experimentos han consistido en poner a los monos frente a un tubo de 26 cm de alto y 5 de diámetro. La cuarta parte del cilindro se había llenado de líquido y su interior tenía cacahuetes. Los frutos no estaban al alcance de sus manos ni disponían de instrumentos para llegar hasta ellos.
Todos los orangutanes resolvieron el desafío: se las ingeniaron para llenar la boca con el agua del abrevadero que luego escupieron en el tubo una y otra vez hasta que el nivel de líquido les permitió ponerle la mano encima. Por tanto, el agua se había convertido en un utensilio.
Esto no es un caso aislado: los gorilas machos, cuando ante una hembra, golpean con fuerza el agua o saltan en los pantanos para impresionar a sus rivales con las salpicaduras que se forman a su alrededor.
El campeón indiscutible en esta categoría es el pez arquero. Este pequeño habitante de las aguas saladas de Asia, de 15 cm de largo, escupe chorros de agua muy precisos de más de un metro de largo a los insectos o los gasterópodos de la vegetación.
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